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Del mar a la sierra en un mismo día.
En pocos kilómetros se pasa del agua tibia a la selva de montaña. Rutas que salen del mar y suben entre ríos, tirolesas sobre el dosel, y caletas a las que solo se llega en panga o caminando. Se duerme cerca del punto de salida, para arrancar temprano.
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Casas y villas elegidas para este viaje.
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Experiencias que acompañan bien a este viaje.
Cada invierno, las jorobadas llegan a las aguas protegidas de Bahía de Banderas. Sal con un guía marino que sabe leer su comportamiento, respetar su distancia y encontrar el momento sin convertirlo en una persecución.
Un conjunto de islotes volcánicos, aguas abiertas y áreas protegidas frente a la costa de Nayarit. El acceso depende de permisos y disponibilidad. Nosotros coordinamos la salida adecuada para tus fechas y el tipo de experiencia que buscas.
Arcos de granito que emergen del agua a pocos minutos al sur de la ciudad, con una pared que se hunde hacia el azul profundo. Es lo más parecido que tiene Vallarta a un acuario en el que puedes nadar, y funciona igual de bien para quien se estrena que para quien lleva cien inmersiones encima.
Un sendero costero entre selva que desemboca, sin aviso, en la que suele llamarse la playa más pequeña de México. Es una caminata corta pero de piso real, y termina en un lugar al que de otro modo solo se llega por agua.
Las montañas detrás de Vallarta son empinadas, verdes y mucho menos visitadas que la costa. Un día de puentes colgantes y tirolesas sobre un cañón de río, con tiempo para nadar donde el agua se remansa.
La tortuga golfina anida en esta costa del verano al otoño, y los campamentos protegidos recogen los nidos antes de que lleguen la marea y los perros. Liberar crías al atardecer es algo breve y callado que los niños recuerdan durante años.
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