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Dos personas. Ninguna prisa.
La ladera sur de Vallarta cae al mar en terrazas, y ahí es donde se esconden las casas que nadie ve desde la calle: acceso privado, alberca sobre la bahía, y el ruido del pueblo a diez minutos pero sin oírlo. Días largos, cenas sin reloj, y el atardecer siempre de frente.
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Casas y villas elegidas para este viaje.
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